Desde los lejanos tiempos de la Colonia, con el Pie de la Popa se identificaba toda la extensión de tierras que quedaba en extramuros, fuera del casco antiguo. Todavía en el siglo XIX se seguía denominado así a un vasto territorio que llegaba hasta Doña Manuela, sitio que hoy está en el extremo de la ciudad, a la salida para Barranquilla.
Pero en términos más comunes, el Pie de la Popa es básicamente el espacio comprendido entre el Castillo de San Felipe, el Cerro de la Popa y el borde tierra que mira hacia Manga, caño de por medio. Desde los años de la era española, en este sector se levantaron modestas casas para pasar cortas temporadas, especialmente durante la celebración de las Fiestas de la Candelaria, a la que están unidos sus orígenes y que constituye una de las manifestaciones más raizales de la cultura cartagenera de todos los tiempos.
A principios del siglo XX lo que vino fue la formalización de una costumbre que venía de mucho tiempo atrás, para abrirle paso a este barrio que tiene un lugar muy especial en el pasado y en el presente de Cartagena, tanto por sus parajes que aun conservan muchos bellos ejemplares de su arquitectura, así como por el legado de su tradición cultural que forma parte muy destacada del patrimonio local.
El Barrio quedo situado estratégicamente para facilitarles a sus habitantes la movilidad hacia diferentes puntos cardinales de los demás sitios o vecindades que están por sus alrededores. Barrio pequeño y muy acogedor para los que habitan en él y los ilustres visitantes que vienen a conocerlo y disfrutar de sus peculiares calles y callejones, tales como el de Los pocitos y el de Los sapitos, cuyo origen de tan singular nombre se remonta desde los años 50. Dicho callejón de Los sapitos no existía, sino que era un caño largo y extenso, cuyas aguas negras estaban repletas de puro sapos y a medida que se acercaban las horas nocturnas, se preparaban todos esos sapos para empezar todos los días sus cantos al unísono para deleitar a los residentes de las casas que bordeaban por sus alrededores. Tiene su iglesia situada en un sitio espectacular y tan acogedor como es La Ermita, rodeada de muchos árboles, donde bajo sus sombras se realizaban grandes eventos y presentación de caballos de paso, durante las fiestas religiosas de nuestra Virgen de la Candelaria, como las animadas tómbolas que realizaba el colegio de nuestra Señora de la Candelaria. Allí se integraban todos los jóvenes de los barrios cercanos, tales como el de Manga, Lo Amador y otros más.
Asesoria de proyectos: Culturales, museológicos y archivísticos.
"Al día con el patrimonio” es una actividad para los docentes y debe realizarse 7 días antes de la visita en los siguientes horarios: Martes y jueves 9:00 am. - 3:00 pm.